Actualmente valores públicos y privados son dos de las principales formas de inversión disponibles en el mercado financiero.
Sin embargo, a pesar de que ambas son muy populares, mucha gente sigue teniendo dudas sobre las diferencias reales entre ellas.
Por lo tanto, comprender estas distinciones es fundamental para tomar decisiones más informadas y acordes con su perfil de inversor.
En primer lugar, el bonos del estado son emitidos por Tesoro nacional, organización vinculada al gobierno federal.
El principal objetivo de esta emisión es financiar el déficit presupuestario y permitir la inversión en ámbitos como las infraestructuras, la educación y la sanidad.
En otras palabras, al comprar un bono del Estado, el inversor está prestar dinero al gobierno a cambio de una remuneración previamente definida o vinculada a indicadores económicos como la tasa Selic o la inflación.
Por otra parte valores privados son emitidos por empresas e instituciones financieras privadas con el fin de obtener fondos para financiar sus operaciones o ampliar sus negocios.
Entre los ejemplos más conocidos se encuentran CDB, obligaciones, LCI, LCA y otros activos de renta fija
A diferencia de los bonos del Estado, estas inversiones están directamente vinculadas a la salud financiera de la empresa emisora.
Aunque ambos desempeñan un papel esencial en el mercado financiero, existen diferencias importantes que deben tenerse en cuenta antes de invertir.
En primer lugar, el bonos del estado se consideran las inversiones más seguras del país, ya que están garantizadas por el Gobierno Federal.
En valores privados tienen un riesgo más elevado, que varía en función de la solidez de la institución emisora.
En general, el valores privados tienden a ofrecer rendimientos más atractivos, para compensar el riesgo adicional.
Por otro lado, los bonos del Estado suelen tener rendimientos más predecibles y estables.
La liquidez también es un factor relevante. Normalmente, los bonos públicos tienen liquidez diaria, Puede venderse en cualquier momento.
Los bonos privados, por su parte, pueden ser menos líquidos, dependiendo del tipo de activo y del plazo contratado.
Para más información oficial, recomendamos visitar la página Tesoro Directo de valores públicos y la B3 para datos sobre valores privados.
En general, invertir en valores públicos y privados es una estrategia excelente para quienes buscan diversificación, seguridad y unos ingresos previsibles. He aquí cómo empezar.
En primer lugar, es importante entender que los bonos funcionan como préstamos al remitente.
A diferencia de las acciones, el inversor no se convierte en accionista, sino que recibe intereses a cambio del capital invertido.
Además, es esencial conocer el plazo, el tipo de rendimiento y los riesgos que entraña cada activo.
Bonos del Estado:
Actualmente, los bonos del Estado pueden adquirirse directamente a través del Tesoro Directo, de forma sencilla y accesible.
Valores privados:
Los bonos privados, por su parte, se compran a través de agentes de inversiones, que ponen en contacto a los inversores con las empresas que emiten estos activos.
Se recomienda invertir con mayor tranquilidad:
Diversificar entre valores públicos y privados
Evaluar el periodo de inversión
Análisis de la salud financiera del emisor
Evitar concentrar todo el capital en un único activo
Como todas las inversiones, los bonos públicos y privados tienen ventajas y riesgos que deben evaluarse cuidadosamente.
Riesgo de crédito:
Con los bonos del Estado, este riesgo es prácticamente inexistente. Sin embargo, en el caso de los bonos privados, depende de la capacidad de la empresa emisora para cumplir sus compromisos.
Riesgo de mercado:
Si el inversor vende el bono antes de su vencimiento, podría sufrir pérdidas. Esto se debe a que el valor de los bonos varía en función de los tipos de interés del mercado.
En general, los títulos ofrecen:
Previsibilidad del rendimiento
Renta fija con interés periódico
Posibilidad de diversificar la cartera
Ventajas de los bonos del Estado:
Alta seguridad
Acceso barato
Ideal para perfiles conservadores
Ventajas de los bonos privados:
Mayor rentabilidad potencial
Protección de FGC (Fondo de Garantía de Crédito) hasta 250.000 R$ por CPF e institución, en muchos casos
En resumen, invertir en valores públicos y privados puede ser una excelente estrategia para quienes desean equilibrar seguridad y rentabilidad.
Cada tipo de bono atiende a diferentes perfiles de inversor, y la elección ideal depende de sus objetivos financieros y de su apetito por el riesgo.